¿Pueden los modelos de financiación cambiar vidas? Lecciones del GO Lab de Oxford y de la Mental Health and Employment Partnership


Recién llegados de la Conferencia del GO Lab en Oxford, donde más de 400 profesionales se reunieron para compartir qué está funcionando realmente en la contratación basada en resultados, iniciamos una serie de artículos para desmitificar las Social Outcomes Partnerships y los contratos basados en resultados. Después de una década de grandes expectativas y fracasos, por fin tenemos suficiente evidencia para separar lo que funciona de lo que no.

¿Puede la financiación innovadora transformar vidas?

Este artículo se basa en los hallazgos del Government Outcomes Lab (GO Lab) de la Universidad de Oxford, fruto de un programa de investigación de cinco años. La misión del GO Lab es generar conocimiento práctico sobre cómo gobiernos, organizaciones sin ánimo de lucro y socios privados pueden trabajar juntos para ofrecer mejores resultados.
¿Qué podemos aprender de esta experiencia – y cómo pueden estas lecciones moldear el futuro de los servicios públicos de los que todos dependemos?

En todo el Reino Unido, miles de personas que viven con enfermedades mentales graves enfrentan barreras para encontrar y mantener un empleo significativo. Los programas tradicionales han sido con demasiada frecuencia fragmentados, de corta duración o insuficientemente financiados, dejando a las personas sin el apoyo consistente que necesitan. Al mismo tiempo, los gobiernos han tenido dificultades para contratar servicios que garanticen calidad, inversión sostenida y rendición de cuentas.

Aquí es donde entran en juego los contratos de resultados sociales y, aún más importante, las social outcomes partnerships. Al vincular los pagos a los resultados en lugar de a las actividades, buscan alinear los incentivos de gobiernos, proveedores e inversores. La Mental Health and Employment Partnership (MHEP), lanzada en 2015, es uno de los ejemplos más claros de este enfoque en acción. Su recorrido pone de relieve tanto el potencial transformador de la contratación basada en resultados como las complejidades que implica hacerla funcionar.


Por qué las social outcomes partnerships están cambiando la forma de financiar servicios

A diferencia de los modelos de financiación tradicionales, las SOP sitúan los resultados en el centro. Los commissioners (administraciones públicas que firman el contrato de resultados) solo pagan cuando se alcanzan los resultados acordados, generando un enfoque directo en el impacto. Este enfoque fomenta la colaboración entre diferentes actores: desde inversores dispuestos a asumir riesgos, hasta proveedores centrados en la ejecución, pasando por intermediarios que garantizan que todas las piezas del sistema trabajen juntas.

Este modelo resultaba especialmente adecuado para el apoyo al empleo de personas con enfermedades mentales graves, donde los enfoques convencionales habían fracasado a pesar de la sólida evidencia de la eficacia del modelo Individual Placement and Support (IPS).


Rompiendo barreras con la mental health and employment partnership

La MHEP se diseñó para llevar el modelo IPS – ya demostrado como eficaz – a gran escala, dentro de una estructura de financiación sostenible. Respaldada por el Life Chances Fund de 70 millones de libras creado por el gobierno central británico, se convirtió en una de las iniciativas emblemáticas del país en materia de social outcomes partnerships.

Para hacerlo posible, se creó una alianza específica. Social Finance UK actuó como coordinador, mientras que Big Issue Invest aportó cerca de 2 millones de libras en préstamos y asumió el riesgo financiero. Administraciones y proveedores se unieron en torno a un propósito común: ayudar a las personas a acceder a un empleo y garantizar que tuvieran el apoyo necesario para prosperar una vez allí.


Cómo la financiación basada en resultados generó impacto

Los resultados muestran que estas social outcomes partnerships en el Reino Unido tuvieron un impacto real. Durante la implementación, el 68% de los participantes se implicó en el programa, el 55% inició un empleo y más de la mitad mantuvo el trabajo durante al menos 16 horas semanales. Estos resultados se mantuvieron incluso durante la disrupción de la COVID-19, demostrando la resiliencia del modelo y la dedicación de los proveedores implicados.

Más allá de las cifras, la MHEP también transformó las relaciones. Proveedores y administraciones públicas colaboraron más estrechamente, la gestión de datos mejoró y el foco en los resultados generó un sentido más claro de responsabilidad que en los contratos IPS tradicionales.


Por qué los buenos resultados requieren más que buenas intenciones

La experiencia de la MHEP muestra que, aunque las social outcomes partnerships en el Reino Unido pueden lograr un impacto significativo, no están exentas de desafíos. Poner en marcha el programa requirió largas negociaciones, contratos complejos y un estrecho seguimiento del desempeño – esfuerzos que elevaron los costes más de lo que cualquiera había previsto inicialmente.

Los incentivos financieros también fueron importantes, aunque no por igual para todos. Un aumento de 1.000 £ en los pagos por resultados se asoció con una mayor probabilidad de que los participantes encontraran empleo, y que lo hicieran más rápido. Para intermediarios como Social Finance UK, que asumían tanto riesgo financiero como presión reputacional, estos incentivos eran potentes motores. Para los proveedores, la motivación real provenía de otros lugares: su misión, las relaciones con las administraciones y el apoyo práctico que recibían para ejecutar.


Lecciones para futuras alianzas

La experiencia de la MHEP ofrece lecciones importantes para quienes diseñen social outcomes partnerships. Una idea clara es que los incentivos funcionan de manera diferente según el actor. Los intermediarios son muy sensibles a los mecanismos financieros, mientras que los proveedores tienden a estar más motivados por la confianza, la alineación con la misión y el apoyo relacional.

Otra lección es que tanto las fases de inicio como de cierre merecen mayor reconocimiento. A menudo se subestiman, pero tienen un papel decisivo en la eficacia a largo plazo de un programa.

La estandarización también se mostró como una herramienta poderosa. Mediante el uso de contratos y especificaciones de servicio comunes entre proyectos, se redujeron los costes de transacción y la complejidad fue más fácil de gestionar.

Por último, el papel del intermediario no puede sobreestimarse. En Enfield, donde el 30% de la financiación de los proveedores estaba ligada directamente a los resultados, los primeros resultados fueron decepcionantes. Pero con la intervención del intermediario – aportando apoyo práctico, reuniones presenciales y una gestión del desempeño transparente – la alianza logró convertir un bajo rendimiento en éxito. Este equilibrio entre incentivo financiero y apoyo relacional fue clave para obtener mejores resultados.


Por qué el futuro de las social outcomes partnerships depende de un buen diseño

La experiencia de la MHEP demuestra que las social outcomes partnerships pueden impulsar un cambio significativo. No solo ayudan a las personas a acceder a empleo y estabilidad, sino que también transforman la forma en que se contratan y prestan los servicios.

Pero este modelo no es una solución rápida. Conlleva altos costes de transacción, negociaciones complejas y la necesidad de equilibrar cuidadosamente incentivos financieros y motivación humana. Para que las SOP se conviertan en una herramienta sostenible para la prestación de servicios públicos, deben diseñarse con claridad, recursos adecuados y un fuerte enfoque tanto en las relaciones como en los resultados. Pero ¿no resultan aún más caros, al final, los servicios sociales que no cumplen con los resultados esperados precisamente por falta de foco en los resultados?

El reto para nosotros en Europa es construir sobre estas lecciones – refinando los modelos basados en resultados para que sigan siendo eficientes, escalables y, sobre todo, centrados en mejorar vidas. A medida que estas alianzas evolucionen, ¿qué papel deberían desempeñar gobiernos, proveedores y comunidades en dar forma a la nueva generación de social outcomes partnerships?